sábado, 16 de agosto de 2008

X, Y, Z ó la esperanza que culmina en encontrarte




















La aventura del cuerpo,
realización del vacío.

La tormenta calla al otro lado de la estepa…
y en el Universo, espejo opaco que otros usan para reconocer la distancia entre la plegaria y el suspiro,
no queda nada, salvo un segundo
o un latido.

Ni una línea, ni las gotas minúsculas del aliento.
Aquel vidrio empañado.

Recorriendo el camino de mis antepasados,
Huyo de la suerte porque huyo del engaño.

Relamo, reclamo un cuerpo sin deseos, una mente en blanco,
apuntada solamente al roce que extiende los sentidos:
algunas palabras que podrías pronunciar, afirmando, que estás muy cerca;
para no caer en la tentación de creer que existo más allá de tu rostro.

Huyo de tu reflejo…
¿Porque, qué sería del tiempo amenazado por la intolerancia de un corte intruso entre nosotros,

proveniente de ese rayo que no cesa, de ese ojo esquivo de luz y sombras,
que ciega su imágen al emprender la búsqueda que todo lo encuentra?

Si fuésemos dos, aspirando a sostenernos en igual situación, en equilibrio:
No habría esperanza…

Pero existen,
Los dientes y los labios,
y entre ambos, ese aliento, gesto mecánico que debilita y hace frente al mundo…
Signos que pronuncian los cuerpos,
conjunciones extrañas de manos que se deslizan sobre otros cuerpos extraños.

Soldados extranjeros en la medianoche de las apariencias,
cumpliendo rituales escritos, jeroglíficos de amor en callejones mentales…
tu ciudad mítica al borde del río.

Ciudades vistas a vuelo de pájaro, miradas ardientes que debilitan la ambigüedad,
la sustancia incandescente del olvido.

Para que nazca la memoria que se parece a tu carne.

Entre la vida y la muerte existe un arroyo.
Alimentado por un beso dado justo a tiempo.


***

Esta poesía la escribí y presenté en un trabajo
para la materia INVESTIGACIÓN VISUAL, en el año 2007.
Escrita al final de un ciclo difícil doloroso
y en el comienzo de otro que perdura en el tiempo
y se convierte en esa esperanza feliz.

Es una poesía bisagra entre dos tiempos, visagra y llave.
Una guía sobre lo que estaba por venir, lo que sería, lo que es.
Lo que yo esperaba de mi cuerpo (ser uno conmigo)...
lo que alguien sensible vió y supo comprender (ser dos).

Imágen: Corned Beef de Nicolás Passarella - 1998. Serigrafía. 36 x 54 cm.


1 comentario:

Anónimo dijo...

A rodar entonces...
Así cual rollo de papel se va desvistiendo por el camino..

x ser mi compañero, mi ethos, x el tiempo compartido y el amor incondicional..

mi declaración de amor

tuya..